¡Me duele la barriga!
¡Me duele la barriga!
Lógicamente, una de las primeras entradas en este blog debía ser sobre una de las quejas más frecuentes de los niños: el dolor abdominal.
El dolor se define por la IASP (International Association for the Study of Pain) como “Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial”; por tanto, es un síntoma, algo subjetivo; y nadie, aparte del propio niño, puede compartir esa sensación. Esto quiere decir que si un niño dice que le duele la barriga, no podemos más que aceptar ese síntoma como que está presente ¡Ojala hubiera una máquina que nos conectara los cerebros para sentir lo que siente el niño! En este caso ¿lo llamamos dolor, hambre, disconfort, acidez?
La queja repetida de dolor abdominal acaba de provocar alarma en la familia:
- ¿tendrá algo el niño?, a ver si no le hacemos caso y se nos escapa algo…
Me gustaría aportar algunos puntos que pudieran ayudar a los padres a identificar cuándo debemos preocuparnos.
Buenos somos los padres, vamos a preocuparnos SIEMPRE…
Vamos a afrontar el síntoma de dolor como si fuéramos periodistas para analizar un hecho, contestamos a las preguntas clásicas: ¿QUÉ? ¿CUÁNDO? ¿CÓMO? ¿POR QUÉ?
- ¿QUÉ? Lo dicho, le duele el abdomen. ¡Ojo!, no todo lo que hay en el abdomen es digestivo.
- ¿CUÁNDO? No es lo mismo un dolor que llamamos agudo, de pocas horas de evolución, que un niño que viene teniendo crisis de dolor abdominal hace varios meses o incluso años, que va y viene, con periodo sin dolor.
- ¿DÓNDE? Donde va a ser, en la barriga… Pero no es lo mismo que se señale la zona del ombligo de forma más o menos imprecisa, o que cambie la localización, que se ponga el dedo un poco por encima de la ingle derecha (lo que se llama fosa iliaca derecha, donde básicamente está el apéndice)
- ¿CÓMO? Es decir, cómo es el dolor. Es muy difícil de describir, pero a veces te dicen algo, con sus palabras: “me da pinchazos” o “es como calambres”,
- ¿POR QUÉ? Si hacemos memoria podemos relacionarlo con algún alimento o hecho inmediatamente anterior, como un golpe, acontecimiento familiar o escolar, etc…
¿Y con todo esto qué?
Lo más importante al abordar un dolor abdominal es descartar los que llamamos “signos y síntomas de alarma”, es decir datos que nos harían sospechar que debajo del dolor puede haber alguna enfermedad que merece una atención más estrecha:
- Dolor persistente en el lado derecho del abdomen.
- Interferencia habitual con el descanso del niño por las noches.
- Que el dolor se desplace hacia la espalda o las piernas.
- Dificultad o dolor al tragar.
- Vómitos persistentes.
- Diarrea nocturna.
- Presencia de sangre en las deposiciones.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Rechazo de la alimentación o desaparición del apetito.
- Disminución de la velocidad de crecimiento.
- Retraso en el desarrollo puberal.
- Fiebre sin otras causas que la justifiquen.
- Síntomas no digestivos asociados.
- Presencia de lesiones alrededor del ano.
(tomado de https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/dolor-abdominal-funcional)
Ante la ausencia de estos criterios de riesgo, la causa más probable es que se trate de un dolor funcional, en el enlace anterior lo explican muy detalladamente. Es importante resaltar que el dolor que tienen es absolutamente real, no se inventan ni fingen nada, pero debajo puede no haber ninguna enfermedad que pueda afectar a su salud.
Es importante escuchar a nuestros hijos, nadie conoce a un niño como sus padres, por eso ante una situación como esta seguir vuestro instinto y si pensáis que pudiera tener algún problema consultar con el pediatra
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